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viernes, 31 de julio de 2020

Poema despedida

Ante la imposibilidad de decirte lo que siento
Amor
Escribo unas líneas
Que se imaginan verso
Poema
Invento un abrazo de los ahora prohibidos
Despedida
Y pongo distancia
Que según algunos, ¡es la cura!

Equilibrio

01,05,02,22...Nos han quitado
minutos, horas, días
15,03,07,48...Nos han quitado
respirar, tocar, abrazar
27,07,14,06...Nos han quitado
derechos, salud, libertad
21,06,49,04...Nos han quitado
Normalidad
Nos han dado...01,05,02,22
gel, mascarillas, guantes
Nos han dado...15,03,07,48
encierro, distancia, fases
Nos han dado...27,04,14,06
ansiedad, insomnio, miedo
Nos han dado...21,06,49,04
Nueva normalidad

martes, 23 de junio de 2020

Sueños de una última noche


El verano se presentó la víspera   
sin invitación, ni etiqueta      
entró sigiloso por la ventana               
dejando bajo la almohada  
una cajita envuelta de cálida noche            
llena de sueños,                                                                                                                             
nuevos sueños                                                
distintos a los que habían tenido hasta ahora,            
a los de la infancia por ejemplo                                                                                                        
en los que conducían tractores de hielo que se atascaban en la nieve                                                           
o a los sueños húmedos de la adolescencia                                                                                           
provocados por un mundo de fantasías libres de explicaciones

Sueños distintos también al de aquel encuentro                                                                                     
años atrás ya                                                                         
una noche llena de música y luces de arcoiris                   
cuando por primera vez cruzaron las miradas            
y no se separaron más…  
Distintos al anhelo cumplido de traer nuevas vidas                                                  
a las que guiar los pasos para cumplir los propios  
                             
Sueños       

Ahora, después de esta noche
habrá más    
otros
nuevos         



A mis amigos M y R 
la víspera de su boda  22 de junio de 2020
Stakmon

martes, 26 de marzo de 2019

Pulpo del Apocalipsis


Sucedió por aquellos días que las doce collas de la ciudad se reunieron para actuar en la celebración más importante de la capital. Atendiendo la convocatoria anunciada hacía casi un año, los grupos acudieron con todos sus integrantes luciendo sus escudos y colores, dispuestos a asombrar a la multitud ahí congregada para verlos.

Se abrió plaza a la hora prevista, hermosas construcciones humanas comenzaron a levantarse. Entre risas pero manteniendo la concentración rigurosa, cada elemento ocupaba su posición en la estructura, donando hombros, espalda, pecho, manos; cuerpos ayudando a otros cuerpos a dar forma a un engranaje vivo, sorprendente.

Yo me hice un sitio entre la gente que rodeaba a los miembros de las collas para ver de cerca el espectáculo y participar activamente de la fiesta. El ambiente iba tornándose cada vez más animado, conforme avanzaba el día escudos y colores dejaban de distinguirse y comenzaban a mezclarse en las alturas; la euforia se apoderó de nuestras almas que embriagadas de música y cerveza se entregaban con devoción en cada ronda, idolatrando todas las formaciones, desde una simple torre hasta la más compleja Catedral.


Fue entonces que su ira cayó sobre nosotros.


Cuatro caballos sin jinete que pasaron de largo por la plaza lo habían anunciado antes, pero en medio de la fiesta nadie les había prestado atención; fue el galope aplastante de la tramontana que volvió nuestras mentes a la cordura y pudimos advertir la catástrofe. El engendro había salido del mar para castigarnos, con sus ocho látigos golpeó fuertemente la tierra hasta hacerla temblar seis veces ++++++

-¡Xurricada!

Gritaban todos mientras corrían a hacer piña para aguantar las sacudidas, intentando compactarse rápidamente para evitar el derrumbamiento; sin embargo, los más expertos veían inevitable el descalabro,     
-caeremos-, decían abatidos. Y así fue, los más jóvenes fueron los primeros en venirse abajo, la pobre canalla resbaló descuadrando piso tras piso ocasionando el desplome del tronco sobre manos y contrafuertes que no resistieron tal peso, y laterales que acabaron por abrirse despejando el espacio para la victoria de la octópoda bestia.

La plaza se transformó en un cementerio sin tumbas, brazos que murieron levantados aparecían como cruces disecadas esparcidas en todo el recinto. Por el suelo se arrastraba agonizante el eco fúnebre de la gralla; entre cascos sin cabezas y camisas sin torsos rodaba el tambor. El viento arremolinaba los pañuelos bañados en tinta mezclada con sudor y sangre. Hermanos y camaradas formaban ahora un pilar de cadáveres tan alto que opacó el sol. Todo se tornó negro, el olor a muerte atrajo a la plaga de mis pensamientos dispuestos a hundirme en aquel nuevo mundo de oscuridad. Desesperada imploré ayuda. Bajó entonces la luna a mis pies y me ascendió al cielo para cobijarme con un manto de estrellas. -No temas- me dijo, -está escrito que nada te pasará porque llevas dentro de ti al hijo del hombre-. Ante tal sentencia caí de rodillas, pensé en la noche con Mateo, después aquella con Pere, Joan… Santi… -¿Cuál de todos era el hombre?

La luna no me reveló más. Con su blanca condescendencia me bajó de nuevo a las tinieblas y permaneció un instante iluminando las pobres ánimas de los bienaventurados que creyeron esta historia.



Dedicado a mis amigos castellers de las collas de Gràcia y Sants.

miércoles, 27 de junio de 2018

Arcanos


Ando en búsqueda de magia,
a la captura de un hechizo
que me libere
en la cima de aquella montaña
fantástica e inexplorada;
donde no hay tiempo,
solo olvido
cristalizado dentro de un reloj
que narra nuestra historia
sin principio
sin final

Voy a la caza de un encanto,
elevando plegarias,
invocando sin suerte
algún genio abatido por la obsolescencia.
Solo ellos deciden ayudarme,
reunidos todos
sobre aquella pequeña mesa coja
revestida de encajes negros
los mayores dictan el conjuro:

"Arderás entre lo dicho y lo callado
entre lo vivido y lo imaginado
en cenizas te elevarás ligera
hasta perder de vista su rostro
libre llegarás y te plantaras en esta nueva tierra"




viernes, 16 de marzo de 2018

R

Las letras van cayendo.
 Se desprenden, una a una
                       de tu nombre.
                              Entre piedras
                                 se precipitan por el barranco
                                                  hasta llegar al fondo,
                                                      donde yace enterrado
                                                                           tu apellido.
                                                                               Solo la inicial permanece,
                                                                                            grabada en una taza
                                                                                               que guardo en la alacena de la cocina.

martes, 30 de enero de 2018

Demonios

Aprovecharon la herida abierta
escaparon todos,
destace sin piedad.
No importó la cruz 
ni el arrepentimiento.

jueves, 18 de enero de 2018

Malecón

El sol desaparece,    
tras la torre los últimos rayos,
la música se disipa en el desencuentro,     
intento no olvidar,    
retener alguna melodía                                              
que prolongue este desenlace;          
pero latigazos de lluvia me distraen.                                                   
Irrumpe el temporal.            

El cielo se cierra        
nubla las ventanas de viejas fachadas   
que se desploman en cada latido,                                                                   
dejando escombros de ojos asustados    
que rezan para no perderlo todo.    

El viento castiga          
y remueve los tonos,                
blancos pensamientos         
se tornan grises remordimientos  
que azotan contra las piedras   
negras conciencias.

El mar apunta                                                                                                     
y dispara embravecido   
furiosas olas que traspasan el muro,           
ahogando, sin piedad,
la esperanza de las almas vagabundas 
que deambulan a lo largo de kilómetros de vacío.      

Ahí, donde me encuentro yo...


 Vieja y hermosa...Habana.
Pablo Trincado flickr

      

martes, 11 de julio de 2017

La rebelión de los cactus

Resulta tan fácil matarlos, después de unos días 
escuchando las mismas quejas, lamentos, autocompasiones y lloros, el cactus de turno, agotado comienza a pudrirse aceleradamente hasta que, doblado y marchito, acaba siendo arrojado a la basura, sin ceremonias ni despedías, sepultado bajo la misma tierra que le había dado vida. Luego el caído es remplazado por otro de su especie que seguirá el mismo camino, aunque tenga la consigna de aguantar más tiempo que su predecesor.

Alguien mencionó que apenas necesitaban cuidados, cariño el mínimo y aún así resistían. Claramente no es verdad; se rinden pronto, su puntiaguda coraza se reblandece perdiendo equilibrio y fuerza para luego soltar las armas, caen los pinchos y los gajos, uno a uno, hasta desintegrarse.

Yo he visto sucumbir unos cuantos, y tal como parecía, mueren felices.
Al principio no entendí este firme deseo de perecer, pero ahora comprendo su lucha... 
    
Porque «¿quién dijo que tenían que conformarse? 
¿Quién los condenó a un destino de penumbra y mediocridad? ¿A existir inertes en cualquier rincón, como figuras de cera de áridas almas cuyas lágrimas secas son incapaces de aliviar su vacío? Y sobretodo aguantar, aguantar nuestra destructiva compañía».


Dedicado a todos mis cactus muertos.

viernes, 23 de junio de 2017

Intenciones

Hay ropa tendida en el balcón de enfrente, 
el viento la sacude en un suave vaivén
que hace chocar las prendas unas con otras;
pero que no es lo suficientemente fuerte
para liberarlas de las pinzas,
hacerlas volar hasta desaparecer, 
y a mí con ellas...
Elevarme tan alto
como el globo que escapa de las manos de un niño
y se esconde entre las nubes 
esperando que sus abrazos de algodón
le impidan caer de nuevo. 
Esto no es posible,
ahora mismo ni un huracán levantaría mi cuerpo; 
los párpados me caen como telones que bajan para pedir aplausos; 
mi mano derecha apenas se levanta para escribir estos versos. 
Estoy anclada en la silla sin fuerzas para andar, 
con la cabeza recostada sobre la mesa
y solo me asomo de vez en cuando 
para comprobar si la ropa sigue en el balcón
o me ha abandonado. 
Sigue ahí, 
«¿la dejarán fuera toda la noche?»,
hoy habrá mucho ruido por la calle
con lo que le será difícil dormir; 
o quizás peor, aún no lo sabe 
y la harán arder en una de tantas hogueras
que en un rato se encenderán. 
Arderá y se extinguirá como los falsos deseos, fantasías, irrealidades,
historias y sueños que se quemarán por ahí...
Y entre sus cenizas tú,
te quemarás con ellos, 
porque eres ellos…
Te echaré a las brasas 
y desaparecerás en el humo denso
que me impide ver y aceptar lo que soy, 
lo que he elegido vivir.
Debo hacerlo,
aunque no sé si estoy preparada
para quemarte entre esas sábanas y camisetas, 
las únicas que están ahí para escuchar mis contradicciones.
Mis vecinos se han olvidado de ellas 
como yo por momentos, de mí misma.
En breve comenzarán los primeros fuegos de la noche,
la presión me invade y siento que mi peso se duplica; 
las lágrimas que caen no lo aligeran, 
atraviesan el papel y corren la tinta 
transformando las palabras en manchas 
que se asemejan más a mis intenciones, 
no se ve nada claro.

Javier Rubilar Flickr