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miércoles, 25 de marzo de 2015

15x2+10 o 22+15+3 se llegará a lo mismo

Mi abuelita me hizo el vestido, era de color azul pastel con flores, un gran regalo que mis padres aún guardan en el armario. Recuerdo que ese día mi tía me llevó a la peluquería a que me hicieran un peinado de salónaunque no me gustaba que nadie me tocara el cabello yo accedí a ir dada la importancia del evento. La peluquera estaba inspirada y se le ocurrió cortarme el flequillo, al ver el resultado en el espejo me puse a llorar porque consideraba que no me quedaba bien; un desastre que una buena laca intentó ocultar. Ya luego por la tarde, cuando estaba vestida y peinada, llegó una amiga de mi madre a maquillarme, tonos pastel en consonancia con el vestido. Una hora después la quinceañera estaba lista.

Quince años
foto Dalana Giselle flickr
Mi fiesta no fue muy pomposa, no tuve chambelanes que me escoltaran en el vals, ni un local grande con música y mariachis, pero fue una celebración bonita, en la terraza de casa con mi familia y amigos. Esa fue la mía, pero asistí de invitada a muchas otras, en esa época tenía una celebración de quince años cada fin de semana. Era un momento de la vida especial, a punto de entrar a la prepa (el instituto), sólo nos preocupábamos de pasar los exámenes y de saber si el chico o chica que te gustaba sentía lo mismo por ti, habíamos cumplido una edad a la que todos queríamos llegar y a partir de la cual seguiríamos un camino, en mi caso hubiera pensado que lineal como el que hasta ahora había transcurrido.

Han pasado unos cuantos años desde entonces, pero me acordaba de aquellos festejos adolescentes porque en estos meses ha empezado otra oleada de aniversarios, otra edad especial, y no he podido evitar la comparación; ha habido música, baile, sorpresa, pero me cuestiono si tenemos la misma ilusión que antaño y si en realidad celebramos…

Ya me tocará alcanzar esta nueva edad especial, todos los caminos llevan ahí, sin embargo las expectativas y el ansia por llegar no son las mismas. Por desgracia esta vez mi abuelita no podrá hacerme el vestido, y por ahora llevo el cabello corto a prueba de estilistas audaces.

viernes, 20 de marzo de 2015

Eclipse

El principal temor de Francisco es quedarse ciego. Nació con cataratas en ambos ojos, dos gotitas de agua descubrió su madre en la mirada del recién nacido apenas tenerlo en brazos; la mujer, asustada, llamó al médico inmediatamente y en ese momento el bebé Francisco empezó su historial de visitas al oftalmólogo. Unos años después, cuatro exactamente, el pequeño Francisco recibió sus primeras gafas, unas de color rojo como los cochecitos que también le regalaron aquel día: al ponérselas sufrió un ligero mareo y al verse en el espejo tuvo la impresión de parecer una caricatura; sin embargo, con el tiempo se acostumbró a su nueva imagen y a hacerlo todo con ellas, el joven Francisco practicaba capoeira, iba a las fiestas y se masturbaba con las gafas puestas.

Un día en clase de filosofía en el instituto, Francisco notó una evidente inflamación de su ojo izquierdo acompañada de un picor insoportable; de pronto empezó a ver todo borroso y ya no distinguía el rostro de la profesora ni a sus compañeros. Conforme pasaban los minutos sentía que el ojo se le cerraba cada vez más, Francisco no pudo aguantar y se desmayó de los nervios. Cuando despertó estaba en el hospital, con su oftalmólogo al lado de la cama, el especialista le explicó que había perdido la visión en el ojo izquierdo, que hizo todo lo posible por salvarlo pero que lo que le había ocurrido era un fenómeno muy extraño del que sólo se conocían unos seis casos, registrados cada diez años aproximadamente. La diferencia es que las otras personas habían perdido la visión en los dos ojos y Francisco sólo en el izquierdo. El oftalmólogo no ofreció ninguna alternativa más que esperar a que con suerte alguien encontrara la cura.

Siempre me pregunté cómo es que Francisco habría perdido el ojo izquierdo, lo conozco desde hace nueve años pero me contó todo esto apenas ayer, mientras en la radio anunciaban un eclipse total de sol para este fin de semana.

Stakmon

jueves, 12 de marzo de 2015

La zumba de los zombies

the walking dead
Estos días he estado viendo una serie de televisión en la cual un hecho que no se explica ha dejado a la mayoría de la población como zombies, pocos son los humanos que han logrado salvarse y que ahora se enfrentan a un nuevo mundo, uno más adverso y hostil que el que conocemos.

Los zombies simplemente deambulan perdidos por las calles, son muertos vivientes que sólo se guían por ruidos o movimiento, intentando dar caza a algún humano para morderlo y saciar el único instinto que les queda. Muchas veces van en manada, torpes y lentos, siguiendo a alguno que a su vez sigue a otro,  otro que sin pensar (porque no puede), empezó a caminar siguiendo algo que con un poco de suerte pudo ser algún ser vivo que pasaba por ahí.

En contraparte, los humanos luchan por sobrevivir y adaptarse a su nueva situación, van librando batallas y sorteando los obstáculos que se les presentan. El panorama es difícil para ellos, son minoría, pero aún conservan la vida, sentimientos, emociones, pensamientos; eso les ha dado la motivación para seguir adelante y dejar el miedo detrás o enfrentarse a él cada día.

Lo peor que le puede pasar a un humano en esta serie de televisión, es ser mordido por un zombie, esto lo convertiría en zombie y sería peor que morir, ya que ser zombie es estar muerto, pero en vida…

Haciendo un poco de reflexión y mirando a nuestro alrededor, ¿qué les parece ver más por ahí, zombies o humanos? Ahora mejor, mirémonos a nosotros mismos…Ups, es posible que este post se haya escrito en un momento de lucidez humana…