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viernes, 20 de marzo de 2015

Eclipse

El principal temor de Francisco es quedarse ciego. Nació con cataratas en ambos ojos, dos gotitas de agua descubrió su madre en la mirada del recién nacido apenas tenerlo en brazos; la mujer, asustada, llamó al médico inmediatamente y en ese momento el bebé Francisco empezó su historial de visitas al oftalmólogo. Unos años después, cuatro exactamente, el pequeño Francisco recibió sus primeras gafas, unas de color rojo como los cochecitos que también le regalaron aquel día: al ponérselas sufrió un ligero mareo y al verse en el espejo tuvo la impresión de parecer una caricatura; sin embargo, con el tiempo se acostumbró a su nueva imagen y a hacerlo todo con ellas, el joven Francisco practicaba capoeira, iba a las fiestas y se masturbaba con las gafas puestas.

Un día en clase de filosofía en el instituto, Francisco notó una evidente inflamación de su ojo izquierdo acompañada de un picor insoportable; de pronto empezó a ver todo borroso y ya no distinguía el rostro de la profesora ni a sus compañeros. Conforme pasaban los minutos sentía que el ojo se le cerraba cada vez más, Francisco no pudo aguantar y se desmayó de los nervios. Cuando despertó estaba en el hospital, con su oftalmólogo al lado de la cama, el especialista le explicó que había perdido la visión en el ojo izquierdo, que hizo todo lo posible por salvarlo pero que lo que le había ocurrido era un fenómeno muy extraño del que sólo se conocían unos seis casos, registrados cada diez años aproximadamente. La diferencia es que las otras personas habían perdido la visión en los dos ojos y Francisco sólo en el izquierdo. El oftalmólogo no ofreció ninguna alternativa más que esperar a que con suerte alguien encontrara la cura.

Siempre me pregunté cómo es que Francisco habría perdido el ojo izquierdo, lo conozco desde hace nueve años pero me contó todo esto apenas ayer, mientras en la radio anunciaban un eclipse total de sol para este fin de semana.

Stakmon

2 comentarios:

  1. Me gustó mucho el relato, por la claridad de su palabras, su realismo, su narración y sobretodo por el final con el que sutilmente se relaciona el mal de Francisco y el Eclipse de sol.
    También me reí con todo lo que llegó a hacer con sus gafas puestas...
    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario Edgar!!
      Un saludo!!

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