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jueves, 30 de abril de 2015

La casa de mi abuela

De pequeña pasaba todas las tardes en casa de mi abuela. Conocida en la familia como la casa de la 60, tenía un salón enorme y no era la percepción de una niña, en verdad era enorme, medía más de diez metros de largo, se podían colgar unas cinco o seis hamacas y mecerse en ellas sin chocar unas con otras. A la entrada del salón había una cama porque mi abuela no sólo dormía en hamaca, sino que en los escasos días fríos del año, unos cinco o seis, se acostaba con la cobija en aquella cama de buen tamaño, y no era la percepción de una niña, era un lecho que tenía más de dos metros de ancho. En el lado opuesto a donde se encontraba la cama estaba el área de costura, mi abuela era modista y pasaba muchas horas en la máquina de coser trabajando mientras veía las telenovelas; hacía los patrones y cortaba las telas en una gran mesa, y no era la percepción de una niña, sí que era una gran mesa de más de tres metros de largo.

Pasé muchos años de mi infancia jugando en ese salón, mi travesura favorita era saltar desde la cama a cada una de las hamacas hasta llegar a la mesa. Aprovechaba los momentos en que mi abuela se quedaba dormida delante de la máquina de coser para hacerlo. Hoy me pregunto si alguna vez se dio cuenta de mi osadía, ella nunca me dijo nada pero cada tarde la cama estaba hecha, las hamacas estaban colgadas y en la mesa siempre había un espacio libre de telas y recortes.


A doña Conchi

jueves, 23 de abril de 2015

Quando o berimbau me chamou

No cabe duda que nunca es tarde para empezar nada. A lo largo de mi vida he comenzado y dejado de hacer… el baloncesto, la pintura, el teatro, el ajedrez, la arquitectura, todos pasaron por algún momento de mi vida y de cierta manera todos continúan presentes. La constancia y la motivación en ocasiones son difíciles de mantener, o las circunstancias personales cambian y nos llevan hacia otros intereses. En cualquier caso, todas estas actividades me han dejado mucho y han contribuido a ser quién soy.

Hace poco más de dos años, dando un paseo por la playa me llamó la atención unos chicos que practicaban una especie de arte marcial, ya los había visto en otras ocasiones en el parque de la Ciudadela, pero nunca me fijé tanto como ese día. Formaban una rueda y dos de ellos “luchaban” en el centro con una especie de danza al ritmo de la música que provenía de panderos y de un instrumento hecho a base de un palo de madera y una calabaza. Desprendían mucha energía. Yo me visualicé ahí en medio haciendo esos movimientos, pensé que si era feliz viéndolos, sería más feliz haciéndolos…frase textual…

Capoeira
Felina
Sinceramente no sabía lo que era todo eso, salvo ver a mis hermanos practicar karate de pequeños, poco o nada conocía sobre artes marciales. Después de aquel día de la playa investigué y descubrí que se trataba de Capoeira, un arte marcial brasileño que tiene su origen en los esclavos africanos; engloba danza, música, expresión corporal. El palo de madera con la calabaza se llama berimbau, es el instrumento principal de la Capoeira, el que comanda la roda, marca el ritmo y el estilo de juego.

Decidí intentarlo y apuntarme a practicar Capoeira, hacía tiempo que no sentía motivación por algo, y aunque los movimientos me parecían difíciles y era consciente de que empezaría a una mediana edad, quise probar. Fue una muy buena decisión, cada movimiento es un reto y una demostración del control y la armonía que se puede tener del cuerpo, romper con ciertas barreras mentales y darte cuenta de que se puede conseguir, hay que tener paciencia e ir poco a poco con esfuerzo y tenacidad.

Ahora pertenezco al grupo Iandê de Capoeira, tengo la primera cuerda la cual indica un nivel de alumno iniciante, pero es posible que este año, Nene, el profesor con el que entreno, me otorgue la segunda cuerda…

Me alegro de haber atendido a chamada do berimbau, a roda começa quando ele chama, quando ele me chama eu vou jogar.
  

martes, 14 de abril de 2015

Materializar la idea…sumergiendo la escalinata infinita.

Ya la tenemos, tuvimos que descender de la escalinata infinita para sumergirnos en el espacio inhóspito de una cisterna y encontrarla ahí, la idea surgió.

Temps de flors 2015
Equipo Medina-Masferrer-Clemente-Mendoza
Después de estar un tiempo en la fase de búsqueda, de preguntarnos qué sensaciones queríamos transmitir, con qué elementos podríamos conseguirlo, intentando descubrir aquello que nos enamorase: logramos generar la idea. En el camino nos cuestionamos si el emplazamiento inicialmente elegido era el adecuado para materializar nuestras intenciones. Llegamos a la conclusión que no y decidimos cambiar aquel espacio infinito, desbordado, por uno contenido, acotado, con características y condicionantes que se adaptaran mejor a las pautas y objetivos planteados en nuestro proceso de diseño.

Así pues, la idea cobrará vida a través de una intervención que transformará el recinto de la cisterna. Su interior oscuro y simétrico se desdibujará en una fuga estelar de reflejos y brillos creando un escenario desconcertante para quien lo visite.

En breve iniciaremos la fase de ejecución de la idea.

Seguiré informando…