Menú horizontal

sábado, 31 de diciembre de 2016

Happy Old Year!

Los archivos antiguos, obsoletos o que ya no sirven pero da miedo borrarlos del ordenador, se suelen guardar en una carpeta nombrada “old”. En mi caso he de decir que no tengo carpeta old en mi ordenador, clasifico los archivos y la información por año y elimino lo que ya no me interesa. Tal vez me parece duro asociar la palabra viejo a los documentos que acreditan vivencias pasadas aunque pueda ser lo lógico en términos de temporalidad…

Siguiendo la teoría de las carpetas, el 2016 está a unas horas de convertirse en "el año viejo” o “el año pasado” y seguramente ya muchos de sus archivos están en una carpeta old. Se prefiere pensar en lo que vendrá o lo que deparará el nuevo año, al que otorgamos ahora la oportunidad de hacernos felices; un nuevo ciclo al que llenamos de deseos y propósitos cargados de las mejores intenciones y esperanzas de cumplir…


Yo esta vez he decidido no olvidar mi 2016, no es mi intención escribir un resumen de lo que ha sido y lo que yo he sido durante este período; solo quiero decir que trabajaré para que el año que comienza y los venideros sean una prolongación de este en vez de un borrón y cuenta nueva. El viejo ha sido bueno y espero que el de muchos lo haya sido también. Así que un abrazo y Happy Old Year a todos mis lectores de stakmon.com!!!


www.youtube.com

domingo, 13 de noviembre de 2016

Sobreesfuerzo

Quiero escribir este verso
y denunciar la herida.
Abierta está
desde que apareciste en mi vida.

La palabra es mi aliada
en esta dura batalla,
ante un panorama tan adverso
aún me queda este verso.

Aquí declaro lo que por ti siento,
no puedo esconder más este sentimiento.
Anhelo sanar la herida,
de saber la lucha por tu amor perdida.

Tú no imaginas
el estrago que has provocado
en mi corazón antes intacto.
Siempre lo protegí de cualquier impacto
pero el saberte y no tenerte lo ha quebrado.
Ahora mi corazón no está ileso,
ha sufrido un daño inmenso que solo podrá reparar
el sobreesfuerzo de este verso.

Karlita Stakmon

lunes, 12 de septiembre de 2016

En la plaza

Barrio de Gràcia Barcelona

Aquella tarde decidí sentarme en un banco de la plaza a observar los edificios. Las sombras de los árboles proyectadas sobre sus colores parecía alterar la textura de los materiales. La composición resultante era digna de postal. Mientras la contemplaba, me tomaba el helado acostumbrado de los viernes por la tarde, calmante de mi ansiedad derivada de la rutina semanal y marcaje del inicio de la rutina del fin de semana. Pensaba en lo alejada que me sentía de la arquitectura; hacía tiempo que no miraba hacia arriba, que no miraba hacia ella; que no le dirigía ni un pensamiento, ni un sueño, ni tan solo una frase o palabra…

-¿Es esto verdad?- Me pregunté. -¿Cuánto tiempo ha pasado?

Me puse dramática creyendo que habían pasado doce años, pero miré el reloj, vi que solo habían transcurrido cuatro horas desde que miraba hacia los edificios de enfrente. La estampa era muy diferente ahora, las sombras proyectadas ya no eran producto del sol sino el efecto de la luz artificial. En la plaza ya no se percibía la energía de los niños corriendo y jugando; sino la pasividad de los adultos sentados en las terrazas de los bares. En el banco me había dejado el helado sin terminar, estaba derretido ya…

miércoles, 10 de agosto de 2016

Hace tiempo

Hace tiempo que no lloro.
Orgullosa estaba de mi lágrima fácil,
del sollozo diario,
del lamento rutinario,
ojos hinchados de aspecto olvidado
que ahora lucen recuperados.

Hace tiempo que no lloro.
He inventado motivos,
infinitas razones,
trágicos momentos para provocar la pena
y derramar el llanto.
Pero nada pasa…el pañuelo sigue intacto.

Cansada ya de intentarlo
ahora no puedo ni imaginarlo.
Voy a rendirme y aceptarlo:
Hace tiempo que no lloro,
hace tiempo,
desde que te conocí,
que ya no lloro.


Karlita Stakmon

viernes, 25 de marzo de 2016

24 centímetros

Había una vez, en un reino muy lejano llamado Pinderland, un apuesto príncipe que presumía de tener un gran tesoro el cual solo compartiría con la mujer que se casara con él.

‌Todas las damas del reino y de los reinos vecinos acudieron al llamado de su majestad esperando ser la elegida. ‌Nobles, plebeyas, jóvenes, viejas, docellas, estrenadas; mujeres de todos los perfiles desfilaron una tras otra ante la corte; el príncipe las quería a todas, pero solo le estaba permitido elegir a una. Así lo hizo, tras meditarlo mucho, por afinidad se decidió por la más guapa de la pasarela. 

Dos semanas después sonaban campanas en toda la ciudad celebrando a los novios, la boda real era el acontecimiento más importante de los últimos años y posicionaba a Pinderland como el sitio favorito para encontrar el amor. Terminados los festejos, la pareja se retiró a sus aposentos. El lecho nupcial estaba preparado y el príncipe también, así que como prometió, sacó su gran tesoro y lo enseñó a su esposa...Tal fue el asombro de la joven ante lo que vio. Una brillante y afilada espada, muy recta, con terminados perfectos y buenas propociones; nada comparado con las pequeñas dagas o los sables arqueados que se veían por ahí. El orgulloso príncipe recalcó que el valor principal que hacía de su espada una pieza casi única eran los 24 cm que medía de largo.
‌La princesa no fue vista nunca más, la joya del príncipe era tan irresistible que se la clavó profundamente y no sobrevivió...ni ella ni los cientos de esposas que vinieron después, todas en la noche de bodas murieron felices para siempre.

 ‌                                                 
                                                                         Fin

viernes, 18 de marzo de 2016

Absurdo

Hoy de nuevo todo me lo parece...absurdo. Tras otra tarde de reflexión mirando al techo me pregunto porqué siempre he tenido las uñas débiles y quebradizas, y me corto; una y otra vez. Tal vez mis uñas débiles me impiden coger el teléfono y llamar a los que me importan; o dar el abrazo de aniversario a mi mejor amigo...
¿Porqué buscar la respuesta a la no pregunta en un catálogo...estará en Lisboa? ¿Porqué bailar cada viernes con gente tóxica? ¿Porqué escribir cuando no se tiene nada que decir?
Absurdo permitir a unos sumergirse valientes en el mar para no salir, mientras otros sin merecerlo, seguimos en tierra esperando a perder el miedo a navegar.
Continúo mirando al techo donde se encuentra el sinsentido, lloro...