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martes, 28 de febrero de 2017

Primera vez

  Dicen que para todo hay una, 
  que algunas veces llega antes, 
otras veces después; 
y que cuando la vives 
   quieres repetirla una y otra vez...
pero solo es una, 
es la primera vez.

La primera vez que ríes
la primera vez que corres
    la primera vez que te corres... 
 La primera vez que sueñas 
 la primera vez que piensas 
la primera vez que buscas
  la primera vez que encuentras, 
y te encuentras...
A ti, 
hoy te hablo a ti,
en voz alta y por primera vez.

A ti, 
que femenino no elegiste ser 
y que a pesar de eso no te negaste a nacer. 
  Que aguantaste la sentencia de la falsa cruz encubierta 
cuyo hierro dictaminó ultrasónico,
ese par cromosómico
 que te arrojó al mundo como el hijo fallido del padre. 
Ese padre
que se resigna y piensa, 
«ya tendré una nueva oportunidad, 
por ahora me conformo contigo 
pero te hago cumplir el castigo».

Y así creciste niña, 
rodeada de musas negras encargadas de vestirte con velos cargados de prohibiciones. 
Que bajo sus órdenes te dejaban ahí, 
cubierta de penumbra y gris, 
atada de manos para impedirte ser por no haber sido.
 Para pagar por el pecado de no haber sido. 
Cumplir condena por no haber sido, 
repitiéndote cada día:
 «No lo consigo» 
 «¡No lo consigo!».

A ti,
joven que con conciencia
 incurriste en la desobediencia, 
y te fuiste. 
Huiste intentando escapar de su tiranía, 
buscando desvanecerte en el dulce amargo de la rebeldía, 
perderte entre la multitud de algodones que flotaban a tu alrededor
 y que su tonalidad rosa hiciera de la culpa un caramelo. 
No lo lograste...
 él siempre estuvo contigo, 
escondido bajo tus bragas manchadas de orgasmos fingidos.

Te hablo a ti, 
mujer, 
que en la madurez comienzas a comprenderlo. 
Que eres caricia de flor y terciopelo, 
la suave melodía que acompaña el verso, 
la sonrisa en el rostro de quien recuerda un beso. 
Entiendes ahora que el vivir no requiere consentimiento, 
solo el latido incesante de un corazón abierto.
Tu corazón,
 donde le guardas un sitio a él, 
que en el fondo nunca fue tu enemigo sino la causa de tu resistencia. 
El pretexto para negar tu propia existencia.

Hoy te hablo mujer, 
con el amor sincero de quien te lleva dentro, 
esperando que la certeza de mis palabras te traspase 
con el ímpetu que solo tiene esa primera vez,
 aquella que nunca se olvida...


Texto escrito para mi primera experiencia como SLAMMER en la muestra del taller Slammers en acció 2017, realizado en el Centro Cívico Sagrada Familia en Barcelona.